jueves 1 de diciembre de 2011

"Revolución Anaranjada".

                         
Muchos han sido los cambios que se han producido en Europa del este desde la caída del Muro de Berlín. Uno de los menos populares es el de la remota Ucrania. Un país situado en el extremo europeo, que colinda al norte con Bielorrusia, al oeste con Polonia, Eslovaquia, Hungría, Moldavía y Rumania, al sur con las aguas del Mar Negro y al este con su más incomodo vecino, para algunos padre natural Rusia.
Fue a finales del año de 1991 que tras el fallido intento de golpe de Estado contra Gorbachov, que los presidentes de Bielorrusia, Ucrania y Rusia (la última de ellas encabezada por Boris Yeltsin, eterno enemigo de Gorbachov) se reunieron para poner fin a la entonces segunda potencia del orbe. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) o Unión Soviética que se había creado a inicios de los años veinte, producto de la revolución de Vladimir Lenin y que encabezo al mundo comunista por casi todo el siglo XX desapareció para dar vida a una supuesta mancomunidad llamada Comunidad de Estados Independientes (CEI).
El fin de la Unión Soviética significó para muchos expertos el fin de la Guerra Fría y la esperanza de un periodo de estabilidad para Europa. Sin embargo, más allá de la desaparición del comunismo, la caída de las barreras entre Oriente y Occidente, la creación de la Unión Europea, la implementación de una moneda del euro. La zona del este europeo no ha vivido las dos décadas más tranquilas de su historia.
Ucrania, era sin lugar a dudas, la segunda potencia dentro de las repúblicas soviéticas. Incluso podría catalogarse como la mejor al no tener que lidiar con un territorio tan extenso e infructífero como con el que cuenta Rusia. Gracias a su clima más de tipo mediterráneo y no gélido es que el actual territorio ucraniano sea considerado como un epicentro industrial por excelencia.
Con una población mayoritariamente eslava, Ucrania formó parte de diversos imperios y naciones, Polonia, Lituania, Austria-Hungría, Turquía y Rusia fueron los principales ocupadores del actual espacio ucraniano. Ciudades como Kiev, Odessa, Sebastopol, Donetsk son puntos industriales por excelencia en distintos ramos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler intentó movilizar a los independentistas ucranianos para poder crear problemas dentro de la resistencia soviética. Sin embargo, al ser la población mayoritariamente eslava, los planes de Hitler no tuvieron mayor eco. La población ucraniana sufrió enormes tragedias por la ocupación alemana en ese periodo. La resistencia civil ucraniana sumada al avance del Ejército Rojo crearon un sentimiento de pertenencia que hizo olvidar el fervor independentista de Rusia de la población.
Terminada la guerra y la dictadura de Stalin, Ucrania se convirtió por completo en el centro industrial de la Unión Soviética, además era un punto de contacto indispensable para unir los gasoductos que unían Europa Occidental con los suministros rusos, literalmente la “joya de la corona”. La tragedia de Chernóbil afectó a gran parte de la población civil y diezmó a ciertas industrias. Lo anterior, sumado a la escasez de alimentos y a los constantes cambios en otras naciones europeas revivieron el sentimiento nacionalista ucraniano.
Con la terminación de la U.R.S.S. Ucrania pudo obtener su independencia, después de siglos de dependencia de Moscú y de otras naciones. El gobierno fue presidido por Leonid Kravchuk, anteriormente líder del Parlamento. Su periodo al frente del país se caracterizó por varios cambios entre ellos el establecimiento de una nueva Constitución en 1996, la cual establecía un sistema semipresidencialista.
El sucesor de Kravchuk fue Leonid Kuchma, quien fue conocido por intentar concentrar gran parte del poder en su oficina, lo que generó bastantes críticas no sólo en el interior del país, también dentro de la opinión pública mundial. Su primer ministro, Viktor Yanukovich se postuló para la presidencia en 2004, recibiendo apoyo de los vecinos rusos.
El opositor en las elecciones era Viktor Yúshchenko para ganar en la segunda vuelta de las elecciones, estableció una alianza con  Yuliya Tymoshenko. Sin embargo, en una cena con altos mandos de los servicios secretos fue envenenado con dioxina y obligado a someterse a un tratamiento en Austria para curarse. Un estudio detectó una cantidad importante de un agente naranja en su cuerpo, el segundo más alto que se registraba en una persona viva.
El envenenamiento se relacionó con las intensiones del gobierno ruso de que Yúshchenko no llegará al poder. En las elecciones resultó ganador el ex premier Yanukovich, lo que originó una serie de protestas en todo el país, lo que paralizó las industrias, la manifestación más espectacular se presentó en la Plaza de la Independencia (Maidan Nezalezhnosti) donde los protestantes portaban bufandas y demás vestimentas naranjas.
Tras esos sucesos, el Tribunal Supremo resuelve que hubo bastantes irregularidades en la elección que deben volverse a celebrarse. En dichos comicios, Yúshchenko resulta victorioso y establece un nuevo gobierno con Tymoshenko como primera ministro. Los resultados del gobierno son pobres y llevan a que  la economía se paralice, eso aunado a los conflictos de gas con Rusia, llevan a que se celebren nuevas elecciones parlamentarias en 2006 y en 2007. La política pro occidental de Yúshchenko no encuentra receptores en la Unión Europea, la cual se encuentra más interesada en otros asuntos que en adherir nuevos miembros. El intento de unión con la OTAN, resultó en un referéndum que nunca se ha celebrado.
Finalmente, en 2010 se realizan nuevas elecciones en las que el vencedor fue el ex premier Yanukovich. Los hechos narrados anteriormente, sumados a la situación actual de la política en Rusia, donde un ex miembro de la KGB controla el país, nos hacen pensar que muchas veces la democracia es empleada para volver a los sistemas rígidos del pasado. La “revolución naranja” pasará a la historia de muchos ucranianos como un periodo de inestabilidad. Sin embargo, no debemos dejar de lado que muchas veces los hilos de la política son movidos desde puntos muy diversos, en este caso podemos decir que el Kremlin no iba a dejar ir a la “joya de la corona” y por el otro vemos que la Unión Europea aún respeta demasiado la zona de influencia soviética.
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martes 1 de noviembre de 2011

"¿La Rusia Blanca?"

La falta de respeto a los derechos humanos es una losa muy pesada que no todos los países europeos deseen cargar, con excepción claro de la llamada “Rusia Blanca”. Bielorrusia, desde la desaparición de la Unión Soviética, fue una de las republicas con más actividad dentro de la escena mundial.
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Localizada en la parte oriental europea, Bielorrusia comparte frontera al sur con Ucrania, al este con Rusia y al norte con Letonia y Lituania y  al  oeste con Polonia. De hecho, lituanos y polacos durante mucho tiempo ocuparon el actual territorio bielorruso con la República de las Dos Naciones. Sin embargo, la peor ocupación que sufrió la población fue en el periodo de la puesta en marcha de la “Operación Barbarroja”, con la cual en la Segunda Guerra Mundial, Hitler pensaba conquistar la Unión Soviética.
La presencia nazi en el territorio bielorruso duró hasta 1944, lo que la convirtió en la república soviética más castigada por la guerra, la población fue masacrada, los centros económicos y de producción destrozados. Se estima que la recuperación tardó hasta 1971. A pesar de eso, al iniciar la guerra, Bielorrusia se vio favorecida por los acuerdos entre Molotov y Ribbentrop, es decir, el “Pacto Nazi-Soviético”. En dicho pacto la Alemania Nazi y la Unión Soviética de Stalin, se comprometían a no agredirse y secretamente a repartirse el territorio de Polonia.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el mapa de Europa fue modificado sustancialmente, Alemania perdió sus territorios al este del Río Oder, dejándolos en manos de lo Polonia, que a su vez entrego las tierras al este del Río Bug, ciudades como Brest, L’vov y Vilna (actual capital de Lituania) pasaron a formar parte de la Unión Soviética y en concreto de las repúblicas soviéticas de Lituania, Bielorrusia y Ucrania, siendo la segunda de ellas la más favorecida. La ciudad de Brest, desde la época de la Rusia zarista contaba con una gran cantidad de población de origen bielorruso, recordada es la defensa de la ciudad contra los invasores alemanes, durante las dos grandes guerras.
Con la llegada de Gorbachov al poder del Kremlin en 1985, diversas reformas se suscitaron tanto en los conocidos países satélite de Europa Oriental como en las mismas repúblicas soviéticas, donde desde la dictadura de Stalin había iniciado el programa de “sovietización”. El programa consistía en la eliminación de toda influencia por parte de los países de Occidente, además de incluir en puesto clave del gobierno local a personas llegadas de otras repúblicas soviéticas. A la par de esos acontecimientos, también se buscaba erradicar la posible oposición, la cual se encontraba en algunos aspectos de la cultura local. Miles de personas fueron enviados al “Gulag” y demás campos de exterminio en el este de Siberia, otros fueron sencillamente ejecutados y sepultados en fosas comunes, como las que luego fueron halladas en las cercanías de la capital bielorrusa de Minsk. Además de que tras la desastre de Chernóbil en 1986, mucha gente en el sur del país se vio afectada.  Situaciones como las descritas anteriormente, aunadas a movimientos iniciados en otras repúblicas, como Lituania, llevaron a que mucha gente deseara la separación del Soviet Supremo.
La inestabilidad de esos años, llevó a que se cuestionara la permanencia de Gorbachov al frente del gobierno soviético. Un fallido intento de golpe de Estado, fue un aviso de una posible guerra civil con tintes apocalípticos por el arsenal nuclear soviético. Dada la situación, el popular presidente de Rusia y antiguo colaborador de Gorbachov, Boris Yeltsin se reunió con Stanislav Shushkevich, el Presidente del Soviet Supremo de Bielorrusia y con Leonid Kravchuk de Ucrania, el 8 de diciembre de 1991, en Belavezhskaya Pushcha para declarar formalmente la disolución de la Unión Soviética y la formación de la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Las tres repúblicas consistían el brazo de hierro de la U.R.S.S. por lo que la declaración reveló al mundo el fin de una era bipolar.
De ahí en adelante, la historia del país ha estado marcada por la figura de Aleksandr Lukashenko, quien es conocido como “Padre del País” por algunos y como el “Último Dictador de Europa” para otros más.  Lukashenko se ha distinguido a lo largo de los años, por ser un líder atípico, sobre todo por episodios internacionales tensos, donde su participación no fue la más adecuada. Durante la Intervención de la OTAN en Kosovo en 1999, Lukashenko hizo una aparición diciendo que su país, junto con Rusia y la entonces Yugoslavia deberían formar una “unión eslava” que contrarrestara a los países occidentales. Otro episodio singular fue aquel en el cual indicó que ciertas medidas optadas por Hitler, como la “mano dura” fueron benéficas para Alemania y que podría trasladar esas medidas en Bielorrusia. También se dice que fue un amplio proveedor de armas a Iraq, Irán  y Sudán.
Lukashenko ha logrado modificar las leyes de su país, para permanecer en el poder durante un largo tiempo, ha reforzado a la actual KGB tanto que es difícil pensar en el gobierno bielorruso sin aparejar su nombre al mismo. Fue el causante de la caída de Stanislav Shushkevich, quien firmará la declaración de terminación de la Unión Soviética. Declaración que en su momento Lukashenko tildó de “traición e innecesaria”. Parte de ese mensaje se ha transmitido en sus acciones, como lo son la retención de la economía socialista, la dependencia en Rusia y frenar el avance de la OTAN y la UE. Su política agresiva ha hecho meditar a los líderes de la Unión Europea y al alto mando del Kremlin, lo ha puesto en situaciones incomodas. En pocas palabras podemos decir que el “Milosevic bielorruso”, nos demuestra que pese a la caída de las barreras entre Oriente y Occidente en Europa, aún encontramos líderes como en los llamados países “tercermundistas” que no conocen los que es la democracia y mucho menos el respeto a los derechos humanos. Bielorrusia o “Rusia Blanca” como algunos la denominan se encuentra teñida de todo menos de color blanco.
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sábado 1 de octubre de 2011

"Colonia Americana".


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Increíble resulta que el llamado país de la “libertad” tuviera o tenga una colonia. Fue durante la primera mitad del siglo XIX que la Sociedad Americana de Colonización se estableció en el actual territorio africano. Dicha sociedad fue formada por los esclavos afroamericanos liberados, sobre todo aquellos de los estados sureños de los Estados Unidos.
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Los colonos adoptaron los colores de la bandera norteamericana, su escudo, sus lemas y sobre todo paradójicamente nombraban al territorio “Liberia”, creyendo el ideal de que era la “tierra prometida de la libertad”. Sin embargo, los colonos no desearon vincularse con los pobladores locales, lo cual significó una división en el país que declaró su independencia en 1847.
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Liberia de esa manera se convirtió en la primera república africana de la historia. El joven país, en un inicio tuvo que encarar las amenazas de británicos y franceses, quienes deseaban controlar la región; gracias al apoyo norteamericano la novel nación conservó la mayor parte de su territorio.
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La Guerra Civil en los Estados Unidos y la consecuente erradicación de la esclavitud mermó considerablemente la migración al terreno liberiano. El país atravesó por un estancamiento y cerca estuvo de ser absorbido por los países europeos en la Conferencia de Berlín. Sin embargo, los estadounidenses, quienes invirtieron en el país mantuvieron la llamada independencia del país.
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Fue la Segunda Guerra Mundial, un nuevo impulso para el país al servir de base en un inicio para los norteamericanos en sus incursiones contra las Potencias del Eje en el norte de África. Al terminar el conflicto bélico y dar inicio la Guerra Fría, los estadounidenses impulsaron un régimen gubernamental muy rígido contra la posibilidad de que obtuvieran el control políticos comunistas o de izquierda. El país fue usado como sede de entrenamiento de la CIA, la cual instruía a grupos armados de varios países y realizaba la contratación de mercenarios.
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Al iniciar la década de 1980, se originó un golpe de estado por militares, liderados por Samuel Kenyon Doe, quien estableció una dictadura que expulso a los soviéticos y tacho a toda oposición como de “socialista reaccionaria”, socavando la democracia en la incipiente república africana.
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Un ridículo intento de elecciones democráticas en 1985, únicamente causó que los ánimos y las divisiones en el país se acentuaran y dieran como consecuencia una cruenta guerra civil. Doe, fue depuesto y asesinado en septiembre de 1990, distintos gobiernos se sucedieron, todos ellos inestables, hasta que en 1997 Charles G. Taylor fue electo presidente, gracias al apoyo del líder libio Muammar Gaddafi. Sin embargo, su gobierno tuvo como principales características la autocracia y la represión, lo que desencadenó una segunda guerra civil. En 2003, Taylor se retiro al solicitar asilo en Nigeria, años más tarde, fue extraditado y juzgado por crímenes contra la humanidad por el Tribunal Internacional de Crímenes en Sierra Leona.
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Se estableció un gobierno de transición, apoyado por la ONU con la intención de celebrar elecciones en 2005. Dichas elecciones tuvieron a más de veinte candidatos, entre los que destacaron George Weah, antiguo futbolista y embajador de UNICEF y Ellen Johnson-Sirleaf, economista egresada de Harvard y antigua empleada del Banco Mundial, quien después de una segunda vuelta electoral resultó ganadora, pese a los constantes cuestionamientos de fraude. Weah, ídolo popular por ser uno de los primeros jugadores africanos en triunfar en el balompié europeo  y ser un benefactor de los niños liberianos fue derrotado por la hija del primer indígena electo en la legislatura nacional y que paso gran parte de su vida en los Estados Unidos. Sin embargo, pese a las acusaciones de desconocer la realidad liberiana, la primea presidenta electa del continente ha sabido guiar al país, ha fortalecido los programas de derechos humanos, al permitir la incursión de misiones de organizaciones internacionales, ha proporcionado elementos para juzgar a criminales de Sierra Leona y sobre todo ha traído estabilidad a un país, que desconocía el termino por más de diez años. La prueba es que en el presente año se le otorgará el Premio Nobel de la Paz.
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Liberia a lo largo de la historia se ha caracterizado por ser una nación pionera en el continente africano, la injerencia norteamericana ha marcado su destino y la ha manchado en más de una ocasión. Algunos expertos que han visitado el país, afirman que es literalmente una mina de diamantes, que ha sido una colonia para Estados Unidos, un país de tránsito para los ataques a Libia y que el Nobel a la presidenta es por ese apoyo para el derrocamiento de Gaddafi. La historia deberá juzgar lo anterior.

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jueves 1 de septiembre de 2011

"Revolución en el Hielo".


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No hace mucho quien escribe las siguientes líneas recibió un correo, informando lo que los medios informativos no hacen. Una pequeña isla cubierta casi en su totalidad por hielo, géiseres y auroras boleares. La pequeña Islandia ha tenido una revolución en los últimos años que debe ser digna de estudio.
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Islandia es una isla ubicada en el extremo norte del océano Atlántico, gélida y volcánica con menos de un millón de habitantes. La isla dependió de Dinamarca hasta terminada la Primera Guerra Mundial, cuando se celebró el Acta de Unión que permitió la independencia de la isla. Sin embargo, creo una política exterior en conjunto con Dinamarca.
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Un dato que muy pocos historiadores brindan sobre el periodo relativo a la Segunda Guerra Mundial es que Islandia declaró su neutralidad al igual que Dinamarca. Pero debido a sus ubicaciones estos dos países se vieron involucrados en el conflicto armado. Alemania invadió Dinamarca u por consiguiente los británicos hicieron lo propio con Islandia, para evitar que los alemanes lo hicieran. Más tarde, los norteamericanos ocuparon la isla en lugar de los británicos. La anterior situación fue una violación de la soberanía del país.
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Finalizado el conflicto en Europa las tropas extranjeras se retiraron; sin embargo, años más tarde volvieron al incorporarse Islandia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El apoyo del Plan Marshall y los acuerdos económicos con Occidente facilitaron que la isla mantuviera cierta estabilidad.
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El país continúo con una política similar a la de los daneses. Sin embargo, la crisis económica de 2008 afectó severamente al país, el cambio de la industria pesquera al de los servicios financieros no fue bien recibido en tiempos de crisis. Dicha situación llevó a gran parte de las personas a salir del país y a muchas otras a salir a las calles a protestar por las ineficientes medidas del gobierno. Las protestas aumentaron y en 2009 el gobierno en pleno dimitió, por lo que fue necesario convocar a elecciones anticipadas.
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También es destacable el hecho de que mediante una ley, el gobierno propuso la devolución de la deuda que el país tiene con Reino Unido y Holanda, con la cual las familias islandesas pagarían un total de 3,500 millones de euros en mensualidades durante los próximos quince años, junto con un interés del 5,5 por ciento. Ese hecho desató nuevas protestas donde los ciudadanos reclamaron un referéndum. En 2010 se realizó una consulta popular, donde el resultado fue un contundente “no al pago de la deuda” del 93 por ciento.
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Iniciaron a su vez varias detenciones de los principales responsables en la crisis financiera. Sin embargo, las consecuencias de la llamada “revolución” no se detuvieron ahí. La constitución de la isla, la cual es una copia de la danesa, será renovada de acuerdo a los últimos acontecimientos. Para ello se eligieron a 25 ciudadanos ajenos a filiaciones políticas de los 255 que se han presentado a las candidaturas, los requisitos para ello eran ser mayor de edad y por la escasa población del país, contar con el apoyo de 30 personas.
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Pese a lo anterior, igualmente sigue siendo interesante el futuro de la gélida isla. Pues cuentan como Primer Ministro, con la primer mujer lesbiana al frente de un gobierno en el mundo, Jóhanna Sigurðardóttir, política profesional, socialdemócrata y ambientalista, adoptó ciertas medidas drásticas como: nacionalizar los principales bancos, no pagar la deuda contraída con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política financiera, crear la asamblea popular para redactar la nueva constitución, apoyar el ingreso de Islandia en la Unión Europea y sustituir la corona islandesa con el euro como moneda oficial.
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Debido a lo anterior, es que el ejemplo islandés resulta muy interesante y digno ejemplo para el resto del mundo. Además de mostrarnos la capacidad de un pueblo para exigir mejoras a su gobierno, es un símbolo de que nos siempre los medios de comunicación cumplen su función, más allá de que las facilidades de la tecnología nos han permitido conectarnos con cualquier rincón del planeta. Conectémonos entonces con la volcánica y fría isla del Atlántico Norte y recordemos que además de icebergs, geiseres y vikingos los islandeses nos han dado un brillante ejemplo.

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lunes 1 de agosto de 2011

"La Joya de Asia".

                                                     
Caucho, tungsteno, estaño, arroz y opio eran las causas por las cuales el Presidente norteamericano Dwight Eisenhower, más tarde John F. Kennedy y posteriormente Lyndon Johnson decidieron financiar la llamada “Guerra de Vietnam”.
                                                              
El conflicto armado que suscribió un parte aguas en la historia norteamericana tuvo sus inicios cuando las fuerzas del Imperio de Japón se establecieron en la llamada Indochina Francesa, es decir, los actuales Laos, Vietnam y Camboya. El gobierno de Vichy al ser colaboracionista de la Alemania Nazi no representaba un problema para los intereses nipones. Fue hasta que los Estados Unidos entraron en el conflicto armado que los japoneses decidieron ocupar totalmente el territorio.
                                                           
Al finalizar la guerra, Francia decidió recuperar el territorio. Sin embargo, la insurgencia local demostró una férrea  resistencia y la guerra se prolongó por casi diez años. Fue con la Batalla de Dien Bien Phu que las tropas francesas decidieron firmar los Acuerdos de Ginebra y dividir el país por medio del paralelo 17, quedando el norte de Vietnam bajo el dominio comunista y sur de corte capitalista. Curiosa situación debido a que se repitió el error de la península de Corea.
                                                      
El lado norte, por obvias razones recibió el apoyo de la Unión Soviética y de la China continental, mientras que el sur buscó la protección de los Estados Unidos y la mayor parte de los países de Europa Occidental. El norte con su capital en Hanoi, tenía como líder a Ho Chi Minh, quien inició con el llamado de reunificar el país bajo un régimen comunista.
                                                      
El conflicto se caracterizó por el apoyo que el gobierno comunista brindó al Vietcong o Frente Nacional de Liberación junto con la Unión Soviética y China, que tenía una base solida del Viet Minh, veteranos de la lucha contra Francia. El sur comenzó a colapsarse por lo que la intervención estadounidense se hizo inevitable. El pretexto fue lo sucedido con el destructor USS Maddox en el Golfo de Tonkin en 1964. La declaración de guerra como tal nunca existió debido a que no hubo nunca una invasión como tal, además de que no existía un reconocimiento por parte de las dos naciones.
                                                                    
Durante esos años ya estaba en el cargo el Presidente Lyndon Johnson, que sucedió a Kennedy después de su asesinato. Sin embargo, desde el gobierno del último ya se encontraban más de dos mil asesores estadounidenses apoyando a las tropas de Vietnam del Sur.  La población americana daba su apoyo a la intervención con un 60%, pese a las innumerables protestas y al sistema clasista de reclutamiento que se aplicó.
                                                         
La táctica del Vietcong, basada en la que usó el Viet Minh para expulsar a los colonizadores franceses consistía en una guerra de guerrillas con ataques a puntos estratégicos fundándose en el conocimiento que los pobladores tenían del territorio, lo cual inutilizaba las sofisticadas armas de los norteamericanos.
                                                       
Los norteamericanos esperaban que el bombardeo y el bloqueo naval obligaran al norte a negociar y desistir de su deseo de dominar el sur. Sin embargo, los éxitos del Vietcong en sus ataques, en los cuales incluso se traspasaba la frontera con Camboya para atacar el sur.
                                                        
Las estrategias del secretario Robert McNamara y de Johnson fueron insuficientes, su popularidad comenzó a disminuir, lo que llevó a que Johnson no buscará un segundo período como presidente. El puesto fue ocupado por un republicano de la vieja guardia y ex Vicepresidente Richard Nixon, quien con la nueva estrategia del “Detente” buscó un acercamiento con la U.R.S.S. y con la China de Mao sobre todo para explotar las diferencias entre los dos gigantes comunistas.
                                                        
Las visitas de Nixon a Moscú y Pekín, además de buscar detener la carrera armamentista y la aeroespacial era la de buscar una solución al  conflicto vietnamita. Nixon decidió comenzar el retiro gradual de las tropas. Sin embargo, bajo el mando de Henry Kissinger se inició la llamada “Vietnamización” que era el apoyar financiera y militarmente al ejército vietnamita para proteger el país. Nixon también decidió forzar al norte a negociar con bombardeos a los campamentos que tenía el Vietcong en Camboya y Laos, de hecho el último fue uno de los países que más destrozos sufrió por los ataques aéreos.
                                                          
Finalmente en 1973 se firmaron los Acuerdos de París, donde los más perjudicados eran los vietnamitas del sur. Los norteamericanos deseaban cerrar su trágica intervención lo antes posible. Finalmente y con todo y el apoyo derivado de la “vietnamización” el sur se rindió y Vietnam fue unificado. La capital del sur, Saigón fue nombrada Ciudad Ho Chi Minh.
                                                                        
Las repercusiones del conflicto vietnamita fueron varias. Primeramente el llamado “Síndrome de Vietnam”, cómo era posible que una nación tan poderosa como los Estados Unidos huyera del salvajismo de un país tropical. Las violaciones a los derechos humanos son una constante en durante cualquier guerra, pero las tropas estadounidenses solían atacar civiles bajo la premisa de que apoyaban al Vietcong, igualmente los civiles torturaban a los soldados enfermos o heridos infectando sus heridas. El uso de nuevos equipos, como helicópteros, aviones y armas de grueso calibre o alternativas como el napalm, fueron fruto del conflicto vietnamita. El uso de drogas también diezmó a las tropas norteamericanas. También debemos destacar los esfuerzos que realizó Richard Nixon para obligar al norte a negociar, aún así la imagen de Nixon dentro del pueblo estadounidense no es la mejor. No así la de Kennedy quien fue el presidente que involucró a los Estados Unidos en esa guerra.
                                                       
Los norteamericanos esperaban llegar a un estancamiento como lo fue la Guerra de Corea. Pero ese alto al fuego nunca sucedió debido a las tácticas del Vietcong, la Ruta Ho Chi Minh. Sin embargo, los norteamericanos aprendieron la lección vietnamita y copiaron ese sistema para instruir a los guerrilleros afganos para atacar a los soviéticos. En una especie de espejo los soviéticos tuvieron en Afganistán su propio Vietnam. Aunque al final los norteamericanos también crearon, instruyeron y promovieron a sus enemigos.  

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Pese a albergar conflictos armados por más de dos décadas, Vietnam ya como un país reunificado buscó estabilizar su propio bienestar, con la producción de arroz, caucho, tungsteno, estaño, además del siempre solicitado opio solidifico su economía, cambiando al libre mercado en el momento apropiado e intervino en Camboya para detener el salvajismo de Pol Pot y los jemeres rojos con la idea de mantener estabilidad en la región. Soportó en su momento la rivalidad entre chinos y soviéticos para tener apoyo. Estableció relaciones comerciales con los Estados Unidos para olvidar los sucesos de la guerra, varios sitios donde se originaron combates ahora son atractivos turísticos. El resultado fue que hoy Vietnam es una de las economías emergentes no sólo del sur asiático sino del mundo, gran cantidad de productos llevan el sello vietnamita, no por nada se le denominaba la "Joya del Imperio de Francia", pero ahora se le considera la “Joya de Asia”.

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